Con los ojos que me miras

A veces en la vida aparece alguien que te mira distinto.
No porque seas distinto, sino porque lo que eres… le importa.
Y tú actuás como siempre, dices lo de siempre, haces los mismos gestos, incluso te disculpas por ellos, pero esa persona no sólo no se aleja, ni se queja … sino que se queda un poco más… y te busca aunque tú te pierdas… o te alejes…

Y entonces algo se mueve adentro.
Porque no hiciste un esfuerzo por gustar. No diste más de lo que tienes. No explicaste nada.
Simplemente fuiste, y del otro lado hubo quien miró y entendió.

Te escribió, o te dijo algo sencillo, pero cierto. Algo que captó de ti con más claridad de la que tú mismo tenías. Y ahí recordaste…
Que alguna vez te miraron así.
Con esa fe limpia, parecida a la que tenía tu madre cuando eras niña y te acompaño hasta ahora.. hasta su última mirada… o si tienes suerte aún te mira asi…
Con esa ternura que no pide que seas otra cosa.
Con esa certeza de que lo que eres ya es suficiente.

Y no sabes por qué ni cómo se dio.
No sabes si es suerte, sincronicidad, regalo.
Pero lo cierto es que pasa.
Que alguien aparece y ve.
Ve eso tuyo que no habías logrado defender ni nombrar.
Y en ese ver, te regala de vuelta a quien eres simplemente tú…

No porque te necesite. No porque quiera cambiarte.
Sino porque se emociona con tu forma de ser.
Y ahí, sin saberlo, te está reparando.

Porque cuando alguien cree en ti, sin que tengas que ganártelo, algo en el alma se ordena.
Y entonces uno empieza a pensar que quizás no está tan perdido.
Que quizás no estaba pidiendo tanto.
Que quizás… eso que es tan natural en ti, es justo lo que alguien estaba esperando encontrar…

¿Y tú… ¿tienes a alguien que te haya visto así?
¿Alguien que te mire con esos ojos que te recuerdan quién eres, simplemente por cómo te ve?
¿O que, al mirarte, te haya mostrado algo de ti que ni siquiera creías merecer ser?

L. E. A.